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El 12 de octubre se conmemora el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, promoviendo así el análisis y reflexión histórica, el diálogo intercultural, el reconocimiento y respeto por los pueblos originarios que se encuentran en el territorio de lo que hoy es la Nación Argentina. Recordemos que hasta el año 2010, esta fecha se denominaba “Día de la Raza”, aludiendo a la llegada de Colón y la corona española al territorio continental. A partir de 2010, nuestro país decide cambiar el nombre anterior por “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, dando así un nuevo significado que respete y sea coherente con lo que dicta nuestra Constitución Nacional, Tratados Internacionales y distintas declaraciones de Derechos Humanos enfocadas en las diversidades étnicas y culturales. De esa forma, se establece un cambio de paradigma y se da espacio al reconocimiento de una identidad múltiple y una valoración de la inmensa cantidad de culturas originarias que conviven hace siglos en estos territorios.
"Toda nuestra tierra está hecha de sueños y sonidos" Pablo Neruda (1904-1973) poeta chileno
El hombre siempre está dispuesto a negar aquello que no comprende" Luigi Pirandello (1867-1936) dramaturgo italiano
Todos sabemos
que la patria es la tierra donde nacimos, el país al que pertenecemos como ciudadanos, y que el patriotismo es el sentimiento de amor al suelo, al pueblo, a la Nación a la que pertenecemos. El legado histórico de un pueblo forma parte de su patriotismo. Se puede pertenecer a una patria por nacimiento o por adopción. Este último es un caso muy frecuente en nuestro país: su población se formó a través del tiempo con la llegada de inmigrantes extranjeros de muy diferente origen que adoptaron a la Argentina como su segunda patria. La mayoría de los argentinos actuales descendemos de casos como estos. El patriotismo no debe confundirse con formas negativas que llevan a preferir siempre y sin el menor análisis todo lo propio rechazando todo lo extranjero simplemente porque proviene de otra parte. Estas tendencias llevadas al extremo, llevarían a rechazar importantes tradiciones culturales o valores religiosos simplemente porque no se han originado en nuestra tierra. Dichas tendencias son especialmente absurdas en naciones como la nuestra cuyo idioma, población y creencias (entre otras cosas) provienen en gran parte de otras tierras. Las principales manifestaciones de patriotismo bien entendido son: el ejercicio del civismo y de la virtud pública, la participación en la defensa del país, la colaboración positiva con la comunidad, la capacidad crítica para proponer cambios y señalar errores, haciéndolo con sentido constructivo, el cumplimiento de las normas vigentes y respeto por las instituciones nacionales, el respeto por los símbolos nacionales y el ejercicio de la solidaridad.
La cultura argentina se elaboró con distintos aportes. El más determinante provino del exterior: nuestro idioma, las creencias religiosas existentes en el país, las costumbres de la mayoría de la población y muchas de las manifestaciones artísticas y literarias tuvieron su origen en España y en otros países del Viejo Mundo.
El aporte indígena es relativamente escaso y predomina en el noroeste. Las artes, ciencias, letras y otras manifestaciones
culturales se desarrollaron en forma autóctona sobre las bases aportadas por los primeros europeos, los criollos y los indios. Así surgió, con características propias, el folklore de las diversas regiones del territorio. Paralelamente se hizo sentir la influencia extranjera a través del aporte inmigratorio, libros, periódicos, películas.
Proteger la cultura no significa cerrar las fronteras de la nación a las manifestaciones culturales provenientes de otras partes del mundo.
El arte, las ciencias y las letras son universales y son patrimonio común de todos los hombres. Las geniales pinturas de los artistas renacentistas Miguel Ángel Buonarroti y Leonardo Da Vinci, no son valiosas porque ellos son italianos; ni la poesía de José Hernández o de Jorge Luis Borges, no es admirable porque sus autores son argentinos, aunque sí es legítimo sentir orgullo de que buenas obras sean producidas entre nosotros. Se procura proteger y fomentar la cultura nacional, su progreso, asegurando a la población la posibilidad de acceder a esas manifestaciones.
La prueba de la verdadera educación de un hombre está en lo que es, lo que piensa y lo que capta, sueña o crea su mente. Apreciamos, alabamos y exaltamos la calidad del hombre o de la mujer que son tolerantes, que no niegan lo que no comprenden, que saben cumplir. ¿Qué puede pensarse de aquel que falta a su palabra? Que no tiene dignidad; y el ser humano sin dignidad es solo un ser físico y nada más.
La tolerancia, la corrección de los procederes, la decencia en el
trato, la delicadeza en las costumbres, la finura en la expresión, son las armas nobles de las almas grandes. La tolerancia es el mayor logro de la educación. Hacia tiempo que los hombres batallaban y morían por sus creencias, y se tardó muchos siglos en enseñarles otra clase de valor: el valor de reconocer a sus semejantes, sus sentimientos y sus derechos espirituales. La tolerancia es la base principal de toda sociedad; es la esencia que preserva lo mejor del pensamiento humano. Ni los diluvios, ni las tempestades, ni la destrucción total de templos y ciudades por las fuerzas hostiles de la naturaleza, han truncado más vidas que la intolerancia humana. Que el mundo pueda forjar tal cadena de tolerancia y de bondad, que supere los prejuicios y las conveniencias personales para ayudar a un hombre en su hora de dolor, es lo que quisiéramos ver siempre.
TOLERANCIA Y RESPETO RECÍPROCO
“El derecho humano no puede fundarse en ningún caso más que en el derecho de la naturaleza, y el gran principio, el principio universal de uno y otro, está en toda la tierra: (no hagas lo que no quieres que te hagan)”
VOLTAIRE (Tratado de la intolerancia)
“La
tolerancia es el mayor logro de la educación, es la base principal de toda sociedad, es la esencia que preserva lo mejor del pensamiento humano” HELLEN KELLER
Tolerancia significa respeto y consideración hacia las opiniones de los demás, aun cuando no coincidan con las nuestras.
En una comunidad heterogénea, integrada por personas de diferente origen, que profesan distintas creencias, y en la que como es lógico y como ocurre en todas partes, existen opiniones políticas diversas; la tolerancia y el respeto mutuo son imprescindibles para asegurar una positiva convivencia social.
Pero no se debe confundir con adhesión a las ideas o creencias de los otros. Significa que aunque no las compartamos, reconocemos el derecho del que piensa distinto de nosotros.
Existe también la tolerancia religiosa, que es un complemento indispensable de una efectiva libertad de cultos. Siempre debe ser recíproca: una actitud tolerante debe ser correspondida por una actitud similar por parte del otro. La tolerancia y el respeto recíproco no solamente son útiles para la convivencia en el campo de los ideales políticos o religiosos, sino también deben manifestarse en relación entre personas de razas, culturas o costumbres diferentes, y en un terreno aún más simple, en los pequeños actos de la vida cotidiana: la antigua regla de “no hacer lo que no quieres que te hagan” puede servir de guía en este aspecto.
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